27 ago. 2014

La importancia del silencio en clase




En la música ya se sabe que el silencio tiene la misma importancia que la figura a la que representa, merece el mismo respeto y precisión al ser ejecutado, quizás se podría incluso decir que sin silencio no habría música. Para construir un ritmo o una melodía interesante debemos saber usarlo y será quien otorgue un alto grado de emoción ya que una música sin espacios, sin descansos sonoros, solo logrará saturar al oyente y quitar importancia a la propia música. Un silencio adecuado funciona como preparador para una parte, como elemento de intriga, nos da el respiro para poder disfrutar lo que vendrá luego y para procesar lo que se siente. En teatro sucede lo mismo, sin espacios de silencios perderíamos la posibilidad de dejarnos llevar por la percepción de las imágenes, de los gestos, de las emociones de los actores sobre el escenario y seguramente terminaríamos bastante agotados sin saber bien por qué.
Ahora bien ¿Qué pasa con el silencio en una clase de música y teatro? Es fundamental desde varios puntos de vista. En primer lugar para poder alcanzar el estado de conexión entre todos los asistentes es ideal un juego donde el silencio sea el protagonista, así nos podemos "percibir" unos a otros sin necesidad de las palabras ni los sonidos, podemos simplemente sentirnos y prestar atención a lo que nos rodea de una manera más intensa, minuciosa.
En segundo lugar el silencio nos ayuda a controlar la ansiedad, a ser más conscientes de nuestra respiración, y dejar así de lado el ritmo rápido que solemos tener durante el día, donde todo sucede sin darnos casi cuenta de lo que está pasando.
En tercer lugar nos invita a imaginar otras formas de expresarnos y a pensar libremente, incluso podemos alcanzar visualizaciones con un gran realismo.
En cuarto y último lugar, el silencio es funtamental para alcanzar un alto grado de concentración que sería muy difícil lograr de otra manera.
Por todo esto es que lo utilizo tanto en clase, ya sea a través del juego del "círculo de la concentración" o el "desafío del palo de lluvia", también al momento de hacer ritmos musicales con espacios, al momento de ser "espectador" de nuestros compañeros, al realizar un discurso o un diálogo, y en muchas situaciones más que se van dando y que nos permiten utilizarlo para la actividad.
Hoy en día vivimos en la era de la tecnología donde las imágenes se suceden una tras otra a velocidades increíbles, donde programas de televisión bombardean con información nuestras cabezas quitando la posibilidad de hacer un proceso profundo de lo que se acaba de escuchar o ver, ya que se trata simplemente de una "acumulación" de información ya procesada y quita la posibilidad de alejarse del concepto para poder tener una opinión o un punto de vista propio. En las casas muchas veces faltan estos momentos, donde estar cada uno realizando una actividad sin necesidad de hablar ni de escuchar otra cosa que no sean nuestros pensamientos e ideas, y dejamos fuera la posibilidad de desarrollar un pensamiento crítico y creativo o lo hacemos de forma muy limitada.

Juguemos al silencio, juguemos a estar a solas con nuestros pensamientos y nuestros sueños, así seguramente nos encontraremos muy cómodos con ese ritmo interior y alcanzaremos más y mejores ideas para nuestra vida y proyectos.

Quienes estén interesados en este tema podrán encontrar mucha información en libros e internet, yo aquí dejo un enlace muy interesante con respecto a "las formas del silencio" en la música:

https://www.uclm.es/artesonoro/olobo3/Carmen/Formas.html

Gracias a Leo Spinelli por la preciosa foto que encabeza esta nota





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